La ansiedad es el cuerpo intentando protegerte de un peligro que muchas veces no está aquí. Es incómoda, a veces aterradora, pero no es peligrosa. Y se puede aprender a acompañarla.
Entender lo que pasaAnte una amenaza, el cuerpo se prepara para huir o pelear: acelera el corazón, corta la respiración, tensa los músculos y pone la mente en alerta. Es un sistema que nos salvó como especie. El problema es cuando se enciende sin un peligro real, o se queda encendido.
La ansiedad vive en el futuro: en lo que podría pasar. La mente repasa escenarios una y otra vez buscando seguridad, y cuanto más los repasa, más alarma siente. Por eso evitar lo que nos da miedo calma en el momento, pero hace que el miedo crezca.
Entender esto cambia la relación con los síntomas: un ataque de pánico, por intenso que sea, es una ola de alarma que sube, llega a su punto más alto y baja. Siempre baja.