← Todas las meditacionesMeditación guiada · 8 min
La luz que sana
Para momentos de dolor, cansancio o tristeza.
Una visualización suave: imaginar una luz cálida que recorre lo que duele.
Cómo hacerla
- Acomódate y respira despacio tres veces.
- Imagina sobre tu cabeza una luz cálida, del color que quieras.
- La luz baja despacio por tu frente, tus ojos, tu boca. Todo se afloja.
- Llega a tu pecho. Si ahí hay tristeza o peso, la luz lo abraza sin prisa.
- Baja por tus brazos hasta las manos. Y por el vientre hasta los pies.
- Ahora todo tu cuerpo está envuelto en esa luz. Respira dentro de ella.
- Repite por dentro: «No estoy solo. Merezco cuidado».
- Deja que la luz se quede contigo aunque abras los ojos.
- Abre los ojos cuando quieras.
Inspirada en las visualizaciones de luz presentes en muchas tradiciones de oración y meditación.
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